CONVIVENCIA PACIFICA, UNA TAREA DE TODOS.

CONVIVENCIA PACIFICA, UNA TAREA DE TODOS.

Me gustaría iniciar este artículo con un interrogante que le hará reflexionar, ¿Con qué sentimiento o emoción nace un bebé?…  quizá la respuesta que tiene en su mente es miedo, incertidumbre al cambio de ambiente y muchas otras respuestas, pero estoy segura de que nunca en su mente esta la idea de enojo, reacción violenta o algo similar.   Entonces, ¿de dónde viene la violencia y los sentimientos negativos en los niños?

En el desarrollo cognitivo se lleva a cabo el proceso natural de “imitación” en el cual el cerebro de los niños absorbe la información para “dar significado”, por lo que la imitación ofrece a los niños la oportunidad de practicar y llegar a dominar nuevas habilidades.  La imitación también sirve como base para el desarrollo de la empatía.  (Lacuza y Contini 2011)

Aún en edad temprana los niños imitan el comportamiento de los padres, almacenan en sus cerebros imágenes positivas y negativas que son replicadas posteriormente.

Un estudio realizado sobre el cerebro de los niños y cómo la violencia les afecta, demuestra que responden a ciertos estímulos debido a las experiencias sufridas. Según el Dr Eamon McCrory de la Universidad de Londres, al realizar un escáner cerebral en niños que sufren experiencias violentas, se muestra que se activan señales en la amígdala cerebral, que es el área que detecta la amenaza en el entorno, provocando mecanismos de alerta o defensa para preparar el cuerpo para huir o luchar.  Aprende a protegerse, quedando en constante alerta (hipervigilante).

Las reacciones violentas en la convivencia con otros en cualquier etapa de desarrollo muchas veces responden a los modelos de crianza de los que han sido sujeto los padres, con la idea de “a mí me pegaron y aquí estoy”, y como si este hecho no hubiera provocado traumas, o quizá el pensar que a los niños se les consiente dándoles demasiado afecto, o perderemos la autoridad como padres si nos visualizan vulnerables.    Las reacciones agresivas de los padres, hacia los hijos o un ambiente cotidiano violento, una infancia inmersa en entornos poco afectivos, gritos, amenazas a mayor o menor medida produce en los niños pequeños alteraciones neurológicas que modifican su personalidad. (Bastida 2012)

Sería interesante analizar ¿cuál es el ambiente en donde nuestros hijos han crecido o están en su desarrollo?  ¿Cuánto este ambiente ha sido un factor determinante en las reacciones con la que hoy lidiamos y que son replicadas en el colegio?

Un comportamiento difícil necesita la intervención de un adulto para detenerlo o cambiarlo, pero muchas veces las reacciones que los padres tenemos pueden responder a los sentimientos o emociones poco reguladas “nos sacan de juicio” y entonces, luego nos imitan.  Responder de forma asertiva con calma y pensando en la situación nos hace decidir la manera como actuaremos para lograr un cambio y responder de manera asertiva, siendo esta enseñanza lo que hará que los hijos tomen decisiones más sensatas en su convivencia.

¿Cómo se construye la convivencia pacífica?

El respeto a los demás es la primera condición para establecer las bases de una convivencia pacífica auténtica. No vivimos en una isla, estamos obligados a vivir con otras personas y nuestro entorno inmediato es lo que construye nuestros valores y formas de reaccionar o de resolver nuestras dificultades.  Es por ello que la invitación a ser padres asertivos es el elemento detonante para una convivencia sana y pacífica en donde los modelos de reacción son positivos.

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